Última actualización el Miércoles, 22 de Mayo de 2013 21:25 Escrito por German Dario Peña Garcia Lunes, 17 de Septiembre de 2012 17:08

Presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia, Iván Darío Arroyave, habla sobre la importancia del CNA y sus desafíos
El Censo Agropecuario de 2013 significa una oportunidad histórica esperada durante cuatro décadas que se debe aprovechar al máximo optimizando este gran esfuerzo, lográndose propiciar una base de información verdaderamente reveladora de no solo las grandes incertidumbres que en cuestión de métrica tiene el sector, sino también, este ejercicio debería aportar información que permita validar hipótesis de patrones de comportamiento de los actores del agro en términos de sus practicas de producción, comercialización y financiación.
Se requiere saber cuáles son en general y con precisión, qué tan precarios son los niveles de empresarización y tecnificación del campo, y lo más importante, es fundamental identificar cuáles son las restricciones que en promedio declaran tener los actores del sector agropecuario a partir de preguntas perspicaces que faciliten verificar la existencia y medida del problema así como los caminos de solución, que con seguridad, están en la misma mente de la gran mayoría de afectados.
Seria valioso que los resultados de las encuestas permitieran articular la información de los distintos actores de las cadenas productivas, lográndose precisar las practicas de cada de uno de esos eslabones y las respectivas consecuencias económicas de estos comportamientos. En ese sentido, esta es la ocasión para vislumbrar y mapear con exactitud las complejas e imperfectas marañas que se forman en la comercialización agropecuaria en medio de una gran dispersión de las ofertas y las demandas de los productos que reflejan la gran informalidad, cuya dimensión debería concretar este inventario.
Igualmente, la comercialización imperfecta ha permitido la formación de estructuras oligopólicas, oligosópnicas, monopólicas y monosópnicas que asociadas a la enorme atomización de las ofertas y las demandas han logrado generar profundas dispersiones de precio que nos alejan de tener verdaderos precios de referencia de la mayoría de los productos. Es así como se encuentran desviaciones del precio hasta del 60% de algunos productos transados, en el mismo lugar y a la misma hora.
En ese orden de ideas, es fundamental que este censo revele una radiografía de la comercialización agraria tan profunda, que aporte la ubicación y magnitud de la problemática comercial, pero también, que se hagan evidentes rutas de solución.
En esta misma dirección debería ser abordado el tema de financiación dentro de las cadenas productivas. En esta materia solo se sabe que dominan varias realidades como el subuso del crédito formal del sector agropecuario, pero las cifras y motivos exactos más allá de la falta de acceso por credenciales y garantías reales están por verificarse y medirse con exactitud. La dinámica de financiamiento en Colombia suscita inquietudes como ¿cuál será el verdadero déficit de crédito agropecuario del país?, ¿la estructura y productos financieros de la oferta, sí están a la medida de dicha demanda?, ¿si será cierto que las industria de agroinsumos le alcanzan a financiar a los productores en cerca de 3 billones de pesos al año?
En conclusión, necesitamos de un Censo que no solo clarifique si el hato nacional es de 24 o 30 millones de cabezas, sino requerimos de un padrón inteligente que brinde luces para los problemas que registra.