Introducción.
Es innegable que en la denominada sociedad de
la información, las herramientas tecnológicas
desempeñan un papel esencial como mecanismo
para transmitir información y datos que pueden,
a su vez, consolidarse y ser analizados. Como lo
expone Moore (1997), existen tres hechos que
caracterizan a este tipo de sociedad: el primero
de ellos señala que las organizaciones (públicas
o privadas) usan la información como un recurso
económico para incrementar la eficiencia, estimular
sus procesos de innovación y ser competitivas,
redundado esto en un beneficio general
para la economía de un país. El segundo hecho
habla de ciudadanos informacionalizados, es
decir, aquellos que ejercen un control de sus
derechos y responsabilidades civiles; que se convierten
en consumidores informados acerca de
las diferentes alternativas de bienes y servicios,
y también cuentan con sistemas de información
que garantizarán la provisión de servicios culturales
y educativos. El tercer hecho característico
tiene que ver con el desarrollo y consolidación
de un sector de la información inmerso en el
sector servicios, cuya función es la de satisfacer
la demanda de información y que, poco a poco,
ha ido ganando terreno, y probablemente llegará
a convertirse en uno de los grandes sectores de
la economía junto al primario y el manufacturero
(Moore, 1997).
A partir de estos hechos característicos es importante
señalar que la sociedad de la información
se nutre y enriquece con las tecnologías diseñadas
para su desarrollo y de la forma como la
población se apropia de ellas. De ese modo, las
denominadas Tecnologías de la Información y las
Comunicaciones (TIC), se constituyen en una
herramienta esencial para la consolidación de una
verdadera sociedad de la información, motivo
por el cual es necesaria una política pública –que
impulse y estructure los lineamientos necesarios
para el avance de estas tecnologías– basada en
la mejor información disponible, que ayude a
determinar el estado actual del tema y las mejores
estrategias de desarrollo. Por esta razón, es
indispensable que se recojan y consoliden datos
estadísticos que sirvan como insumo en las decisiones
políticas que se requieren en esta materia. Igualmente, esta información estadística es
un elemento clave para el sector privado, ya que
le permitirá orientar sus estrategias de inversión,
crecimiento y expansión, contando con la
información adecuada para ello.
En este contexto, el objetivo de este artículo es
el de proponer una alternativa de recolección
y consolidación de los datos estadísticos en el
tema de TIC, que no se circunscribe a los tradicionales,
sino que, precisamente, aprovecha las
oportunidades que brinda Internet como fuente
primaria de información estadística, a través
de las bases de datos y la información que se
recoge del tráfico de personas y entidades en
la red, que realizan todo tipo de interacciones y
transacciones. En este trabajo se utilizará, como
caso particular de análisis, el comercio electrónico
(e-commerce), dada la importancia que ha
adquirido en los últimos años y la necesidad de
medir, con datos estadísticos confiables, su comportamiento
y evolución, para así encauzar las
políticas adecuadas que impulsen su masificación
y desarrollo.
1. Marco conceptual
En el área de los temas inherentes a la globalización,
sus causas y efectos, un concepto clave
es el relacionado con la sociedad de la información.
Si bien, el concepto de sociedad de la
información dependerá del criterio de análisis2,
para el desarrollo de este artículo se tomará el
siguiente: “(…) sociedad caracterizada por un
modo de ser comunicacional que atraviesa todas
las actividades (industria, entretenimiento, educación,
organización, servicios, comercio, etc.).
En este tipo de organización social la información
ocupa un lugar sustantivo y se convierte en
fuente de riqueza (…)” (Crovi, 2002).
Aunque actualmente es imposible abstraerse
de la sociedad de la información y sus efectos,
amplios sectores de la población, especialmente
en países en desarrollo, no se ven integrados a
esta sociedad y, por consiguiente, no disfrutan
de sus beneficios. Es en este ámbito, donde se
requiere una política pública que genere estrategias
de difusión, desarrollo y consolidación de la
información necesaria para la integración e inserción
de estos sectores excluidos, redundando
esto, en un progreso sostenido acorde con la
situación actual.
En este marco de análisis, otro concepto relevante
para el de la globalización y su desarrollo,
es el de la economía de la información. Esta se
caracteriza por el uso intensivo en las transacciones
económicas de TIC para la recolección,
almacenamiento, procesamiento y transmisión
de información (Unctad: 2007). En la economía
de la información, el uso de estas tecnologías
ha impactado la manera en que la sociedad
interactúa y realiza este tipo de transacciones.
Nuevas maneras de hacer negocios y conectar a
las personas han sido creadas; los tiempos y las
distancias pasan a ser irrelevantes y aparecen
nuevos retos en términos de la manera como los
individuos se integran y realizan transacciones
(diagrama 1). Esto implica que, actualmente, no
todos están preparados para asumir los retos y
exigencias propias de esta economía y, por lo
tanto, se ven excluidos los analfabetos tecnológicos3,
ya que difícilmente podrán hacer parte de
las transacciones características de esta economía,
salvo que realicen trabajos no calificados
(Yankovic: 2007), o se vinculen a través de economías
subterráneas4.

Elementos esenciales de la economía de la información
son las Tecnologías de la Información y
las Comunicaciones (TIC). Estas pueden definirse
como el conjunto de instrumentos, herramientas
o medios de comunicación como la telefonía, el
correo electrónico y la Internet, que permiten a
las personas u organizaciones comunicarse entre
sí (DANE, 2003). Actualmente, como lo señala el
DANE en su informe Modelo de la medición de las
tecnologías de la información y las comunicaciones,
las TIC ofrecen una oportunidad única para
los países en vía de desarrollo de producir un
salto en su evolución económica, política, social
y cultural, disminuyendo la brecha digital que los
separa de los países desarrollados. Estas tecnologías
han trascendido los campos tecnológicos
y científicos, constituyéndose, actualmente,
en herramientas que se encuentran al alcance
y servicio de la comunidad en el campo económico,
educativo y de la salud, entre otros.
Dentro de las TIC, Internet, particularmente, se
ha constituido en la herramienta y medio de interacción
entre individuos, empresas, gobiernos,
organismos multilaterales, ONG y otros actores
que trascienden las fronteras para generar una
nueva comunidad virtual, en la que las distancias
no son obstáculo y se generan nuevos mecanismos
de hacer negocios, de realizar transacciones
económicas y de establecer nuevos patrones de
conducta en una red que carece de un gobierno
centralizado y en la que se conjuga simultáneamente
el anonimato con la exposición de información
detallada sobre personas, grupos y otros
agentes que transitan por ella. Es importante
señalar que Internet constituye un medio, más
que un fin en sí mismo y por consiguiente, el
beneficio o perjuicio que genere dependerá, enúltima instancia, del uso correcto o inadecuado
que se haga de esta herramienta de comunicación
e información. Para el caso de este trabajo,
el análisis de Internet se centrará en el uso
que se le da en la realización de actividades de
comercio electrónico.
Los negocios electrónicos o e-business, se refieren
al uso de TIC como medio para realizar actividades
enmarcadas en los procesos de negociación
o interacción económica. Este tipo de
negocios usan estas herramientas tecnológicas
para comunicarse con organizaciones gubernamentales,
proveedores y clientes, o para comprar
y vender bienes y servicios en línea. Las TIC
pueden ser utilizadas para automatizar los procesos,
administrar recursos e implementar políticas
de negocios. En el caso específico del comercio
electrónico, estas tecnologías son esenciales
para la oferta y demanda de bienes y servicios,
físicos o virtuales, en los que la tecnología desempeña
un papel fundamental. Las ventajas que
tiene el comercio electrónico están asociadas al
incremento en la eficiencia, las mejoras en la
capacidad innovadora y el potencial de conseguir
un número mayor de clientes desde el punto
de vista de los oferentes y una amplia gama de
alternativas e información de precios para los
potenciales consumidores.
Aunque no existe un criterio único de qué actividades
o transacciones se registran como
comercio electrónico, la Organización para la
Cooperación y Desarrollo Económico (OECD) ha
establecido dos definiciones:
Definición amplia: la compra o venta de bienes o
servicios a través de redes mediadas por computador
(mediante cualquier aplicación en línea que se utilice
en las transacciones automatizadas, tales como las
aplicaciones de Internet, Electronic Data Interchange
(EDI) o sistemas de telefonía interactiva).
Definición restringida: la compra o venta de
bienes o servicios que se lleva a cabo a través de
Internet (mediante cualquier aplicación de Internet
que se utilice en las transacciones automatizadas,
tales como las páginas web, extranets, Electronic
Data Interchange (EDI), o a través de cualquier
aplicación habilitada para la web) (2003: 11).
Independiente del criterio que se utilice para
definir el comercio electrónico, lo cierto es que,
en los últimos años, el desarrollo de Internet y
del comercio electrónico ha generado cambios
en la manera como se llevan a cabo los negocios
y las interacciones sociales; por ejemplo,
la industria de la música ha sufrido una revolución
en la manera como enfoca su negocio. Cada
vez son menos los consumidores que adquieren
música en almacenes o que compran un CD por
una canción de su agrado. Por el contrario, van
en constante aumento las compras directas de
personas que adquieren una sola canción de unálbum en sitios como iTunes o Amazon. Esto es
importante no solamente para la industria de la
música, sino para los gobiernos que perciben
ingresos tributarios, y cuyo esquema actual se
muestra obsoleto, ya que desconoce las transacciones
económicas realizadas en Internet y que
son susceptibles de ser gravadas.
Sin embargo, es necesario señalar que el comercio
electrónico también entraña riesgos todavía
pendientes por solucionar. Temas de seguridad
en las transacciones, violación de la intimidad, suplantación de identidad, Phishing5 y violación
a los derechos de propiedad intelectual, entre
otros, demuestran que Internet es simplemente
un medio, poderoso sí, pero susceptible a ser
una extensión de las actividades ilícitas o poco éticas que se dan en el mundo real6.
Precisamente, debido a las oportunidades y riesgos
que brindan las TIC, especialmente Internet,
es necesaria una política pública que regule,
oriente y dé lineamientos, en términos de la
mejor estrategia de desarrollo, masificación y
apropiación por parte de la sociedad, de estas
herramientas tecnológicas de comunicación e
información, para reducir los riesgos inherentes
a ellas y garantizar, con esto, un crecimiento y
desarrollo económico sostenible y equitativo.
En este orden de ideas, la información que sirve
como insumo para la toma de decisiones por
parte de los formuladores de política son esenciales,
y por ello, como lo expone la Conferencia
de las Naciones Unidas Sobre Comercio y
Desarrollo (Unctad):
se (…) necesitan estadísticas fiables e internacionalmente
comparables para aportar información a las
políticas electrónicas de los gobiernos y a las estrategias
empresariales, y para ayudar a abrirse camino
en una realidad compleja, así como para arrojar luz
sobre las repercusiones finales de las TIC para el
crecimiento y la creación de riqueza. Las mediciones
también son necesarias para crear referencias
y para evaluar el rendimiento comparativo a fin de
que se pueda deducir qué es lo que funciona mejor,
estableciendo la causa y el efecto. Contribuirán
igualmente a seguir aumentando los conocimientos
sobre las verdaderas oportunidades y los retos de la
sociedad de la información (2003: 5-6).
En ese sentido, este trabajo pretende mostrar
las opciones de medición estadística de las TIC,
tomando como referencia el comercio electrónico
y las alternativas de recolección y consolidación
de datos.
2. Las TIC como fuente primaria de
información estadística.
El potencial que tienen las TIC para aumentar
el crecimiento económico y reducir la pobreza,
ha generado mayor atención por parte de los
gobiernos para incluir este tema en sus agendas
de política. Por esta razón, las políticas y estrategias
a implementar requieren conocer suficientemente
su desempeño y funcionamiento en los
países, tanto en el sector público como privado. De ahí se desprende la importancia que reviste
la medición de las TIC, para determinar la intensidad
y uso de estas tecnologías por parte de
las personas, los gobiernos y las empresas y así,
establecer las mejores políticas y estrategias
en este tema, mediante una eficaz planeación,
monitoreo y evaluación. En ese sentido, la información
estadística oportuna y adecuada será útil
para:
• Los formuladores de políticas que requieren
indicadores y datos para monitorear el desarrollo
de la economía digital, y participar efectivamente
en los debates internacionales.
• Las empresas que requieren información confiable
en la que van a basar sus inversiones y
decisiones estratégicas.
• Los investigadores que necesitan datos para
analizar el desarrollo de las TIC e informar
a los formuladores de políticas acerca de las
tendencias y el impacto de las TIC en el desarrollo
económico y social (Unctad, 2003).
Como lo muestra la tabla 1, la elaboración
de políticas está ligada al trabajo estadístico
como insumo en la toma de decisiones
y como herramienta de análisis para que,
quienes las formulan, seleccionen las estrategias
apropiadas.
Actualmente, el análisis que se hace de las TIC
está orientado a observar y cuantificar la penetración,
calidad, eficiencia e innovación de estas
tecnologías en la sociedad, a través de indicadores
que determinan su impacto. Para el caso
del comercio electrónico, es importante determinar,
como lo muestra el gráfico 1 a través de
la curva S7, el estado de desarrollo del comercio
electrónico de un país con sus respectivos
indicadores y, a partir de esto, determinar la
política que debe implementarse por parte de
los gobiernos.
Usualmente, los métodos de recolección de datos
sobre las TIC han seguido los patrones tradicionales:
• Entrevistas presenciales.
• Entrevistas telefónicas.
• Entrevistas asistidas por computador.
• Encuestas por correo.
• Encuestas electrónicas.
Cada uno de estos métodos presenta ventajas y
desventajas, y su aplicación y efectividad dependerá
de la infraestructura y el capital humano
con el que se cuente. Actualmente, la gran
mayoría de las encuestas recolectadas y consolidadas
en datos estadísticos se presentan en las
páginas de Internet de cada instituto nacional
de estadística. Este es un mecanismo ágil y eficaz
de transmitir la información y hacerla llegar
a la sociedad en general, para ser usada libremente.
Sin embargo, esta actividad no implica
que Internet sea una fuente primaria de información
estadística, ya que es simplemente un
medio de transmisión de los datos estadísticos
consolidados, pero no es, en sí mismo, la fuente
que los genera. En ese sentido, el objetivo de
este artículo es señalar cómo Internet puede ser
una fuente primaria de información estadística
y, adicionalmente, proponer alternativas para
su medición.
3. El DANE en la medición de TIC.
El DANE como entidad encargada de la planeación,
levantamiento, procesamiento, análisis y
difusión de las estadísticas oficiales de Colombia,
ha medido, a través de encuestas, el impacto y
evolución de las TIC en el país. Para esto, llevó a
cabo una encuesta en el 2003, enmarcada en la
Agenda de Conectividad8, estableciendo la metodología
que se observa en el diagrama 2.


Este modelo se divide por factores de análisis, en
donde se discrimina temáticamente la medición
de las TIC. A su vez, el modelo se desagrega
en componentes de observación que estudian el
comportamiento de la infraestructura, el recurso
humano, los costos y el teletrabajo, entre otros.
El modelo también establece unas variables e
indicadores, con el objetivo de señalar los elementos
significativos y orientadores del proceso
de análisis evaluativo en el impacto de las TIC.
La recolección de los datos se realizó a través
de encuestas en las que se utilizó la
siguiente metodología:
Para recolectar la información del sector productivo,
educación formal regular y comunidad, se aprovecharon
los instrumentos y dispositivos de campo
desarrollados por el Departamento; en los dos primeros
casos, a la encuesta que anualmente realiza
el DANE en estos sectores, se le anexó un formulario
que contenía las preguntas relacionadas con
las TIC y, en el caso de comunidad, a los cuestionarios
de hogares se les adicionó un módulo. Para
los sectores públicos y educación superior, donde
el Departamento no ha desarrollado instrumentos
para recolectar información, se innovó con el formulario
electrónico por Internet, método que se
complementó con seguimiento telefónico y visita
personal de recolector. Las preguntas desarrolladas
para recolectar la información se agruparon en tres
capítulos: Capítulo I - Infraestructura y cobertura;
Capítulo II - Aprovechamiento y usos; Capítulo III -
Acceso y conexión (DANE, 2003: 19).
De este modelo, el comercio electrónico es un
componente dentro del esquema, conformado
por las variables e indicadores que se observan
en la tabla 2.

En el caso de esta medición de TIC, el comercio
electrónico ocupó un lugar marginal y no se
midió información en cuestiones como: qué se
está comprando o vendiendo, quiénes lo están
haciendo, ciudades que más transacciones realizan,
mecanismos de pago utilizados y el papel
del gobierno en el comercio electrónico, entre
otros temas. En ese sentido, este artículo pretende
señalar la creciente importancia que tiene
y tendrá el comercio electrónico para el crecimiento
y desarrollo económico de un país y, por
lo tanto, la necesidad de contar con la mejor
información estadística posible, que diga cual
es su estado real y sus necesidades, en el proceso
del desarrollo de las estrategias de políticas
adecuadas que contribuyan al cumplimiento
de los objetivos planteados en esta materia. Por
lo anterior, este trabajo propone una medición
estadística que sea complementaria a las tradicionales,
enmarcada en los conceptos de minería
de datos y Business Intelligence.
4. Medición de las TIC: el caso del
comercio electrónico
Para la medición del comercio electrónico, utilizando
herramientas alternativas a las tradicionales,
es necesario involucrar dos conceptos clave:
la minería de datos (Data Mining) y Business Intelligence
(BI). La minería de datos hace referencia
a lo siguiente: “(…) proceso analítico diseñado
para explorar grandes cantidades de datos y buscar
patrones consistentes o relaciones sistemáticas
entre variables y, a partir de esto, validar los
hallazgos a través de la aplicación de los patrones
detectados a nuevos subconjuntos de datos”
(Statsoft. En línea. Consulta 23 de enero, 2009).
La minería de datos tiene como objetivo encontrar
patrones no tan evidentes: relaciones ocultas
o descubrir “joyas” de información escondida,útiles para la toma de decisiones. Las
técnicas de minería de datos son usadas por las
empresas para generar modelos, es decir, “partir
de un cúmulo de datos y descubrir relaciones
ocultas y complejas a partir de diversas operaciones”
(Universidad Nacional de Colombia. En
línea. Consulta 23 de enero, 2009). Por ejemplo,
el análisis de transacciones con tarjetas de
crédito, para encontrar patrones de fraudes o la
búsqueda de tendencias de los compradores de
acuerdo a sexo, edad, ubicación, etc.
No es el propósito de este artículo el profundizar
acerca de las variadas posibilidades de la
minería de datos en diversos ámbitos, sino el de
señalar el potencial que tiene esta herramienta
como apoyo en las actividades que, por ley,
desempeña el DANE, tomando como caso concreto
la medición del comercio electrónico. Para
esto, también es necesario involucrar el concepto
de Business Intelligence (BI). La BI puede
considerarse como un “paquete de herramientas
o productos que facilitarían, desde una nueva
forma de organizar y estructurar los datos, hasta
nuevas y múltiples formas de poder exploraréstos, convirtiéndolos en información de análisis
y gestión” (Giner; Gil, 2004:130). Dentro de las
herramientas que maneja la BI se encuentra la
minería de datos. En ese contexto, a partir de
la BI, los datos recolectados de diversas fuentes
pueden ser explorados para desarrollar nuevas
perspectivas y conocimientos que ayuden a
mejorar el proceso de toma de decisiones (Barceló;
Baglieto; Sveiby, 2001), bien sea por parte
de los formuladores de políticas o de los agentes
económicos del sector privado.
Si bien, la carencia de información es una limitante
para la toma de decisiones, algo peor es
tener mucha información y no saber qué hacer
con ella (Vallejo, 2006). En ese sentido, la BI
permite, con la información adquirida, generar
escenarios, pronósticos y reportes que apoyen
la toma de decisiones. Actualmente, la BI se utiliza
en áreas empresariales como las ventas, el
marketing y las finanzas, entre otras, utilizando
paquetes informáticos diseñados para ello. En el
caso del sector público, es poco o nulo el uso que
se ha hecho de esta herramienta, como generador
de insumos en la toma de decisiones.
El comercio electrónico presenta una gran oportunidad
de usar las TIC, no solamente como
mecanismo de difusión de datos estadísticos,
sino, también, como fuente primaria de éstos.
Las encuestas sobre comercio electrónico siempre
tendrán un margen subjetivo que dependerá
de múltiples variables, como: la persona que
responde la encuesta; la información con la que
cuenta en el momento de responder y otras más,
que pueden minar la consistencia de la información
recolectada. En el caso del comercio electrónico,
todas las transacciones efectuadas quedan
registradas en las bases de datos de las páginas
en las que se realizan. En consecuencia, existe
un registro constante de todos los movimientos
que hagan las personas, empresas, organizaciones,
gobiernos, etc., relacionados con el uso que
hacen de Internet, dentro del que se incluye el
comercio electrónico.
El DANE, como entidad del Gobierno que cuenta
con la discrecionalidad de solicitar y recopilar
la información estadística9, puede pedir las
bases de datos de los registros de las empresas
que realizan actividades de comercio electrónico en el país y, utilizando las herramientas
de minería de datos y BI, establecer el estado
actual del comercio electrónico, lo que servirá
como insumo esencial en la toma de decisiones
de política gubernamental y como guía para el
sector privado en sus inversiones y estrategias.
Aunque existen obstáculos en la recolección de
datos y en la delimitación de cuáles son las transacciones
que se pretenden medir en el ámbito
de comercio electrónico, este tema presenta una
magnífica oportunidad para demostrar cómo las
TIC pueden ser fuente primaria de información
estadística y, usando al comercio electrónico
como ejemplo, medir las tendencias actuales y
el comportamiento de este tema que, indudablemente,
será muy importante en los años venideros.
5. Conclusiones y recomendaciones.
En la Sociedad de la Información, las TIC son
un elemento clave que ha generado cambios en
paradigmas y en la manera como se dan las interacciones
sociales. Específicamente, la economía
de la información plantea nuevas oportunidades
y desafíos en la forma en que se llevan a cabo las
transacciones económicas y el comportamiento
que tienen los agentes productores y consumidores.
La aplicación de TIC en las actividades productivas
de las empresas, ha demostrado mejoras
sustanciales en su productividad, eficiencia
y desempeño. En el caso del comercio electrónico,
la tendencia muestra un crecimiento sostenido
y vertiginoso que generará, en un mediano
plazo, mayores beneficios para las empresas que
realizan transacciones utilizando Internet, que
para aquellas que las realizan solamente en el
plano físico.
Por esta razón, es fundamental la planeación,
levantamiento, procesamiento, análisis y difusión
de estadísticas de comercio electrónico
para evaluar sus impactos en el crecimiento y
desarrollo económico de un país. Estos datos
serán insumo esencial en la toma de decisiones
de política, para generar la mejor estrategia de
desarrollo del comercio electrónico y, a la vez,
serán un insumo esencial para las empresas en
sus alternativas de inversión, expansión y crecimiento.
A partir de este contexto, este trabajo plantea
que además de los métodos tradicionales de
recolección de datos estadísticos, el tema del
comercio electrónico brinda una magnífica oportunidad
para que, utilizando los conceptos de
minería de datos y Business Intelligence, se puedan
recolectar, medir y analizar los datos referentes
al comercio electrónico, para así determinar
sus tendencias y posibilidades.
Es importante señalar que las herramientas de
medición propuestas no pretenden reemplazar a
las encuestas tradicionales; por el contrario, son
un complemento ideal para enriquecer las fuentes
de datos estadísticos y generar mayor consistencia
en la información obtenida. Para esto,
también es importante la armonización internacional
de estándares de recolección y la aplicación
conjunta de políticas de consolidación de
estadísticas, que permitan comparaciones internacionales
usando los mismos criterios.
El comercio electrónico, en el mediano y largo
plazo, será un elemento clave en el desarrollo
económico de los países. Por lo tanto, aunque
actualmente su desempeño en el país no es significativo,
es muy importante tomar las medidas
políticas necesarias para impulsar su crecimiento,
masificación y apropiación por parte de
la ciudadanía, lo cual, probablemente, redundará
en un crecimiento sostenido y equitativo en la
nación. Para lograr esto, la información estadística
con la que se cuente y las herramientas de
medición propuestas en este artículo, son fundamentales
y contribuirán a que esto se lleve
a cabo.
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1Economista, Universidad del Rosario. Magíster en análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos, Instituto de Altos Estudios Para el
Desarrollo; ex asesor del DIMPE (DANE); profesor de la Universidad del Rosario. cabarrera@uniandino.com.co - barrerac.carlos@ur.edu.co.
2 Tecnológico, económico, ocupacional, espacial y cultural (Webster, 2002)
3Antes se afirmaba que analfabeto era aquel que no sabía leer ni escribir. Actualmente se habla de analfabetismo tecnológico como la “imposibilidad de utilizar las
computadoras o la tecnología sencilla de uso cotidiano. La sociedad de la información exige el manejo de tecnologías, tales como el cajero electrónico, Internet y
correo electrónico. Quienes no aprenden a utilizarlas corren el riesgo de quedar excluidos/as tanto de actividades corrientes en la vida diaria como de un acceso a la
información y al conocimiento que otros ciudadanos obtienen desde la virtualidad. Además, es tan vertiginoso el avance que, probablemente, quienes hoy manejan
esas tecnologías puedan ser considerados analfabetos tecnológicos en el futuro” (Perrone & Propper, 2007).
4Se entiende como economía subterránea aquellas actividades a través de las cuales se realizan diversas transacciones de bienes o servicios que no se registran en las
cuentas nacionales, ya que al ser omitidos, ante la autoridad fiscal, los ingresos que generan quedan fuera de la contabilidad del país (Sota, 2005).
5Modalidad de estafa diseñada con la finalidad de robar la identidad. El delito consiste en obtener información confidencial como números de tarjetas de crédito,
contraseñas, información de cuentas u otros datos personales, por medio de engaños. Este tipo de fraude se recibe habitualmente a través de mensajes de correo electrónico o de ventanas emergentes (Microsoft. En línea: consulta 2009).
6 En este caso el mundo real se asume contrapuesto al virtual (Leva: 1999).
7La curva S muestra el uso de las TIC por parte de las empresas, según tres fases de implementación.
8 La política de Estado Agenda de conectividad: c@mino a la sociedad del conocimiento, busca masificar y democratizar el uso de las tecnologías de la información, con
lo cual se socializa el acceso al conocimiento, se facilita la participación ciudadana en la veeduría de la cosa pública, se propende por la competitividad de los sectores
productivo y de servicios de la economía nacional. Estos argumentos motivaron la celebración de un convenio entre Agenda de Conectividad y el DANE para llevar a
cabo, en forma continua, la investigación: Medición de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciónes (TIC) (DANE, 2003).
9Ley 79 de 1993, Artículo 5.°. Las personas naturales o jurídicas, de cualquier orden o naturaleza, domiciliadas o residentes en el territorio nacional, están obligadas
a suministrar al Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), los datos solicitados en el desarrollo de censos y encuestas. |